domingo, 27 de mayo de 2018

Cesário Verde



Alberto Caeiro


Al atardecer, de codos en la ventana,
y sabiendo de soslayo que hay campos enfrente,
leo hasta que los ojos me arden
el libro de Cesário Verde.

¡Qué pena siento por él! Era un campesino
que andaba preso en libertad por la ciudad.
porque el modo como miraba las casas,
y el modo como reparaba en las calles,
y la manera como veía las cosas,
es la de quien mira a los árboles,
y la de quien baja los ojos en el camino que desanda
y se pone a acechar las flores del campo...

Por eso tenía aquella gran tristeza
que él nunca tuvo a bien confesar,
porque andaba en la ciudad como quien anda en el campo
igual de triste que secar flores en libros
o colocar plantas en macetas


Cesário Verde

Ao entardecer, debruçado pela janela,
E sabendo de soslaio que há campos em frente,
Leio até me arderem os olhos
O livro de Cesário Verde.

Que pena que tenho dele! Ele era um camponês
Que andava preso em liberdade pela cidade.
Mas o modo como olhava para as casas,
E o modo como reparava nas ruas,
E a maneira como dava pelas cousas,
É o de quem olha para árvores,
E de quem desce os olhos pela estrada por onde vai andando
E anda a reparar nas flores que há pelos campos ...

Por isso ele tinha aquela grande tristeza
Que ele nunca disse bem que tinha,
Mas andava na cidade como quem anda no campo
E triste como esmagar flores em livros
E pôr plantas em jarros...



Versión: Pedro Marqués de Armas


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