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jueves, 30 de noviembre de 2017

Versos del testamento




Pier Paolo Pasolini


La soledad: se necesita ser muy fuertes
para amar la soledad; hay que tener buenas piernas
y una resistencia física fuera de lo común; se debe estar a reguardo
de refriados, influenza o dolor de garganta; no se debe temer
a ladrones o asesinos; si toca caminar
toda la tarde o tal vez toda la noche
es necesario hacerlo sin aprensión; nada de sentarse,
especialmente en invierno, con el viento sobre la hierba mojada
y entre la basura y las losas húmedas y fangosas;
no existe consuelo alguno, sobre eso no hay duda,
como no sea tener por delante un día entero y una noche
sin deberes ni límites de ningún tipo.
El sexo es un pretexto. Por muchos que sean los encuentros
-e incluso en invierno, en calles abandonadas al viento,
entre montones de basura contra los edificios lejanos,
son muchos- no son más que momentos en la soledad;
mientras más cálido y vivo es el cuerpo gentil
que unge de semen y se va
más frío y mortal es alrededor el querido desierto;
es eso lo que llena de alegría, como un viento milagroso
y no la sonrisa inocente o la turbia prepotencia
de quien luego se va; se lleva consigo una juventud
enormemente joven; y en esto es inhumano,
porque no deja huellas, o mejor, deja una sola huella
que es siempre la misma en todas las estaciones.
Un muchacho en sus primeros amores
no es otra cosa que la fecundidad del mundo.
Es el mundo el que así llega con él; aparece y desaparece,
como una forma que cambia. Quedan intactas todas las cosas,
y ya podrás recorrer media ciudad, que no volverás a encontrarlo;
el acto se ha consumado, su repetición es un rito. Por lo que
la soledad es aún más grande si una multitud entera
espera su turno: de hecho crece el número de desapariciones
-irse es huir- y lo que sigue incumbe al presente
como un deber, un sacrificio que atañe al deseo de muerte.
Al envejercer, sin embargo, el cansancio comienza a hacerse sentir,
en especial en ese momento en que apenas pasó la hora de la cena
y para ti nada ha cambiado; entonces por poco no gritas o lloras;
y eso sería magnífico si no fuera exactamente nada más que cansancio
y tal vez un poco de hambre. Magnífico, porque querría decir
que tu deseo de soledad no puede estar más satisfecho
¿y entonces qué puedes esperar, si aquello que no se considera soledad
es la verdadera soledad, aquella que no puedes aceptar?
No hay cena o almuerzo o complacencia del mundo
que valga una caminata sin fin por las calles pobres,
donde se necesita ser desgraciados y fuertes, hermanos de los perros. 


Versi del testamento

La solitudine: bisogna essere molto forti
per amare la solitudine; bisogna avere buone gambe
e una resistenza fuori del comune; non si deve rischiare
raffreddore, influenza o mal di gola; non si devono temere
rapinatori o assassini; se tocca camminare
per tutto il pomeriggio o magari per tutta la sera
bisogna saperlo fare senza accorgersene; da sedersi non c’è;
specie d’inverno; col vento che tira sull’erba bagnata,
e coi pietroni tra l’immondizia umidi e fangosi;
non c’è proprio nessun conforto, su ciò non c’è dubbio,
oltre a quello di avere davanti tutto un giorno e una notte
senza doveri o limiti di qualsiasi genere.
Il sesso è un pretesto. Per quanti siano gli incontri
– e anche d’inverno, per le strade abbandonate al vento,
tra le distese d’immondizia contro i palazzi lontani,
essi sono molti – non sono che momenti della solitudine;
più caldo e vivo è il corpo gentile
che unge di seme e se ne va,
più freddo e mortale è intorno il diletto deserto;
è esso che riempie di gioia, come un vento miracoloso,
non il sorriso innocente o la torbida prepotenza
di chi poi se ne va; egli si porta dietro una giovinezza
enormemente giovane; e in questo è disumano,
perché non lascia tracce, o meglio, lascia una sola traccia
che è sempre la stessa in tutte le stagioni.
Un ragazzo ai suoi primi amori
altro non è che la fecondità del mondo.
È il mondo che così arriva con lui; appare e scompare,
come una forma che muta. Restano intatte tutte le cose,
e tu potrai percorrere mezza città, non lo ritroverai più;
l’atto è compiuto, la sua ripetizione è un rito. Dunque
la solitudine è ancora più grande se una folla intera
attende il suo turno: cresce infatti il numero delle sparizioni –
l’andarsene è fuggire – e il seguente incombe sul presente
come un dovere, un sacrificio da compiere alla voglia di morte.
Invecchiando, però, la stanchezza comincia a farsi sentire,
specie nel momento in cui è appena passata l’ora di cena,
e per te non è mutato niente; allora per un soffio non urli o piangi;
e ciò sarebbe enorme se non fosse appunto solo stanchezza,
e forse un po’ di fame. Enorme, perché vorrebbe dire
che il tuo desiderio di solitudine non potrebbe esser più soddisfatto,
e allora cosa ti aspetta, se ciò che non è considerato solitudine
è la solitudine vera, quella che non puoi accettare?
Non c’è cena o pranzo o soddisfazione del mondo,
che valga una camminata senza fine per le strade povere,
dove bisogna essere disgraziati e forti, fratelli dei cani.

de Trasumanar e organizzar (1971)


Versión: P.M. de A.

La cabra


Umberto Saba

Le hablé a una cabra.
Estaba atada y sola en el campo,
repleta de hierba, empapada
por la lluvia, y balaba.  

Semejante balido era fraterno
a mi dolor. Le respondí, primero
en broma, luego, porque el dolor es eterno,
tiene una voz y no cambia.
Esa voz sentí gemir
en una cabra solitaria.

En una cabra de cara semita
sentí querellarse todos los males,
de todas las vidas.


La capra


Ho parlato a una capra.
Era sola sul prato, era legata.
Sazia d’erba, bagnata
dalla pioggia, belava.

Quell’uguale belato era fraterno
al mio dolore. Ed io risposi, prima
per celia, poi perché il dolore è eterno.
ha una voce e non varia.
Questa voce sentiva
gemere in una capra solitaria.

In una capra dal viso semita
sentiva querelarsi ogni altro male,
ogni altra vita.


versión, P. M. de A.


La cabra



Leonardo Sinisgalli


La cabra inquieta desde la mañana,
la cabra bizantina prisionera
sollozando en su cueva,
lamenta los bellos acantilados.
Al alba la marcaron
para sacrificarla.


La capra

La capra inquieta al mattino,
la capra bizantina singhiozza
prigioniera nella grotta,
rimpiange i bei dirupi.
All'alba l'hanno segnata
per essere sacrificata.


Trad. P. M. de A

lunes, 20 de noviembre de 2017

Dos poemas


Nelo Risi


Telediario

De pie en el círculo de sombra
como salvajes alrededor del fuego
entra afablemente en la familia
alguna imagen de exterminio
Así cada noche teoriza
la violencia de la historia.

                                    (1961)

Una sola familia

El obrero engorda la máquina
la máquina engorda al patrón
de noche ambos se asoman
a un balcón que da a la fábrica
nuestra fábrica dice el patrón
el obrero prefiere callar

                                     (1960)


Telegiornale

Stando nel cerchio d'ombra
come selvaggi intorno al fuoco
bonariamente entra in famiglia
qualche immagine di sterminio.
Così ogni sera si teorizza
la violenza della storia.

                                      (1961)

Una sola famiglia

L'operaio ingrassa la macchina
la macchina ingrassa il padrone
entrambi si affacciano a sera
a un balcone che dà sulla fabbrica
la nostra fabbrica dice il padrone
l'operaio preferisce tacere.

                                       (1960)


Trad. Pedro Marqués de Armas


sábado, 18 de noviembre de 2017

POST SCRIPTUM




Leonardo Sinisgalli


Alguno goza en el huerto
su hora de satisfacción,
algún enfurecido escribe versos
entre las cestas de nueces,
alguno raspa el sarro de los barriles
hasta el fondo. A media edad
el poeta sobrevive. Su suerte
duró un respiro, un destello
su gracia.



POST SCRIPTUM

Qualcuno gode nell'orto
la sua ora di delizia,
qualcuno forsennato
scrive versi tra le ceste di noci,
qualcuno raschia il tartaro dalle botti
nei sottani. A mezza età
il poeta sopravvive. La sua fortuna
durò un soffio, un lampo
la sua grazia.


Versión Pedro Marqués de Armas


viernes, 17 de noviembre de 2017

Las jóvenes parejas



Luciano Erba

Las jóvenes parejas de postguerra
almorzábamos en espacios triangulares
en apartamentos próximos a la feria
las ventanas tenían círculos en las cortinas
el mobiliario era lineal, con pocos libros
el invitado que trajo el chianti
que bebíamos en vasos de vidrio verde
fue el primer siciliano en mi vida
éramos su modelo de desarrollo.


Le giovani coppie

Le giovani coppie del dopoquerra
pranzavano in spazi triangolari
in appartamenti vicini alla fiera
i vetri avevano cerchi alle tendine
i mobili erano lineari, con pochi libri
l´invitato che aveva portato del chianti
bevevamo in bicchieri di vetro verde
era il primo siciliano della mia vita
noi eravamo il suo modello di sviluppo.


Versión Pedro Marqués de Armas


martes, 14 de noviembre de 2017

Lucania



Leonardo Sinisgalli


Al peregrino que asoma en un cruce de caminos
a quien desciende por el estrecho de los Alburni
o hace el viaje de las ovejas junto a la costa de la Sierra,
al buitre que corta de tajo el horizonte
con un reptil en las garras, al soldado, al emigrante,
a quien regresa de los santuarios o del exilio, al que duerme
en los rediles, al cabrero, al colono, al vendedor,
la Lucania abre sus tierras rasas
sus valles donde los ríos fluyen lentos
como ríos de polvo.

En mi dolorosa provincia, el espíritu del silencio
está en todas partes. De Elea a Metaponto,
sofisticado y de oro, problemático y sutil,
devora el aceite en las iglesias, pone la capucha
en las casas, hace al monje en la gruta, crece
con la hierba en los umbrales de viejos pueblos devastados.

El sol en ángulo sobre los laureles, el sol bueno
con los cuernos grandes, el paladar fragante,
el sol ávido de niños, ¡aquí están las plazas!
Tiene el paso del buey perezoso, y sobre la hierba
sobre los pedernales deja grandes manchones
llenos de larvas.

Tierra de madres gordas, de padres oscuros
y lustrosos como esqueletos, llena de gallos
y de perros, de bosques y piedra caliza, tierra
magra donde el trigo crece a duras penas
(carosella, granoturco, granofino)
y el vino no es rutilante (menta
del Agri, basilico del Basento)
y la aceituna tiene el sabor del olvido,
el sabor del llanto

En un aire volcánico, fuertemente incendiable
los árboles respiran con palpitaciones inusuales;
el roble hace crecer los troncos con la sustancia del cielo.
Montones de escombros intactos por siglos:
nadie mueve una piedra para no horrorizarse.
Debajo de cada piedra, digo, el infierno tiene su ombligo.
Solo un muchacho puede apoyarse en los bordes 
del abismo para apoderarse del néctar 
entre matorrales plagados de mosquitos 
y tarántulas.

Yo regresaré vivo bajo tus lluvias rojas,
regresaré sin culpa para golpear el tambor,
atar el mulo a la puerta,
recolectar caracoles en los huertos.
¿Oiré humear los rastrojos, la pulpa,
las fosas, oiré al mirlo cantar
bajo los lechos, oiré a la gata
cantar sobre las tumbas?


Lucania


Al pellegrino che s’affaccia ai suoi valichi
a chi scende la stretta degli Alburni
o fa il cammino dele pecore lungo le coste della Serra,
al nibbio che rompe il filo dell’orizzonte
con un rettile negli artigli, all’emigrante, al soldato,
a chi torna dai santuari o dall’esilio, a chi dorme
negli ovili, al pastore, al mezzadro, al mercante
la Lucania apre le sue lande,
le sue valli dove i fiumi scorrono lenti
come fiumi di polvere.

Lo spirito del silenzio sta nei luoghi
della mia dolorosa provincia. Da Elea a Metaponto,
sofistico e d’oro, problematico e sottile,
divora l’olio nelle chiese, mette il cappuccio
nelle case, fa il monanco nella grotte, cresce
con l’erba alle soglie dei vecchi paesi franati.

Il sole sbieco sui lauri, il sole buono
con le grandi corna, l’odorosa palato,
il sole avido di bambini, ecco le piazze!
Ha il passo pigro del bue, e sull’erba
sule selci lascia le grandi chiazze
zeppe di larve

Terra di mammane grasse, di padri scuri
e lustri come scheletri, piena di galli
e di cani, di boschi e di calcare, terra
magra dove il grano cresce a stento
(carosella, granturco, granofino)
e il vino non è squillante (menta
dell’Agri, basilico del Basento)
e l’uliva ha il gusto dell’oblio,
il sapore del pianto.

In un’aria vulcanica, fortemente accensibile,
gli alberi respirano con un palpito inconsueto;
le querce ingrossano i ceppi con la sostanza del cielo.
Cumuli di macerie restano intatte per secoli:
nessuno rivolta una pietra per non inorridire.
Sotto ogni pietra, dico, ha l’inferno il suo ombelico.
Solo un ragazzo può sporgersi agli orli
dell’abisso per cogliere il nettare
tra i cespi brulicanti di zanzare
e di tarantole.

Io tornerò vivo sotto le tue piogge rosse,
tornerò senza colpe a battere il tamburo,
a legare il mulo alla porta,
a raccogliere lumache negli orti.
Udrò fumare le stoppie, le sterpaie,
le fosse, udrò il merlo cantare
sotto i letti, udrò la gatta
cantare sui sepolcri?


Versión Pedro Marqués de Armas