De modo que Cervantes era Manco
De modo que Cervantes era manco;
sordo, Beethoven; Villon, ladrón;
Góngora de tan loco andaba en zanco.
Negrero, sí, fue Don Nicolás Tanco,
y Virginia se suprimió de un zambullón,
Lautrémont murió aterido en algún banco.
Ay de mí, también Shakespeare era maricón.
También Leonardo y Federico García,
Whitman, Miguel Ángel y Petronio,
Gide, Genet y Visconti, las fatales.
Ésta es, señores, la breve biografía
(¡vaya, olvidé mencionar a san Antonio!)
de quienes son del arte sólidos puntuales.
Tú y yo estamos condenados
Tú y yo estamos condenados
por la ira de un señor que no da el rostro
a danzar sobre un paraje calcinado
o a escondernos en el culo de algún monstruo.
Tú y yo siempre prisioneros
de aquella maldición desconocida.
Sin vivir, luchando por la vida.
Sin cabeza, poniéndonos sombrero.
Vagabundos sin tiempo y sin espacio,
una noche incesante nos envuelve,
nos enreda los pies, nos entorpece.
Caminamos soñando un gran palacio
y el sol su imagen rota nos devuelve
transformada en prisión que nos guarece.
Todo lo que pudo ser, aunque haya sido
Todo lo que pudo ser, aunque haya sido,
jamás ha sido como fue soñado.
El dios de la miseria se ha encargado
de darle a la realidad otro sentido.
Otro sentido, nunca presentido,
cubre hasta el deseo realizado;
de modo que el placer aun disfrutado
jamás podrá igualar al inventado.
Cuando tu sueño se haya realizado
(difícil, muy difícil cometido)
no habrá la sensación de haber triunfado,
más bien queda en el cerebro fatigado
la oscura intuición de haber vivido
bajo perenne estafa sometido.
¿Qué es la vida? ¿Un folletín?
¿Qué es la vida? ¿Un folletín?
¿Una especie de emblema azucarado?
¿Un estornudo dado en el trajín
de la cola para optar por un candado?
¿Qué es la vida? ¿Una emboscada?
¿Una caverna donde no hay confín?
¿O el insulto anunciado en un clarín
el encuentro de la nada con la nada?
¿Qué es la vida? ¿Un caos varado?
¿Una suerte de trusa enjabonada?
¿Una araña agazapada en el bombín?
¿O es quedarse así, solo y callado
mientras pasa distante la jornada
y, sin haberla agrandado, llega al fin?
También tenemos el Ministerio de la Muerte
También tenemos el Ministerio de la Muerte.
Amplios pasillos dan hacia la muerte.
Altos archivos se ocupan de la muerte.
Hay jefes y subjefes de la muerte.
Hay muchas formas de aplicar la muerte.
Tenemos la muerte por muerte sin muerte.
También, la muerte y luego la masmuerte.
Y la muerte que es muerte y sobremuerte.
Muerte es también la muerte sin más muerte
que verme, aunque vivo, entre la muerte.
Muerte es la muerte que no siendo muerte
sólo inculca en tu andar ansias de muerte.
Muerte es nuestra muerte pues con muerte
tratamos de aplazar el instante de la muerte.
No es por Hamlet que muere la suicida
No es por Hamlet que muere la suicida,
que es por el río que pasa murmurando,
siempre entre barbacanas carcomidas,
la horrible trama del porqué y el cuándo.
No es por amor que realiza la partida
hacia las aguas que la van precipitando,
sino porque ataviada ya y en la comida
una mosca ante su nariz pasó volando.
Ofelia entre las aguas va dormida,
piensan algunos que la van mirando.
Infelices, desconocen la embestida
que un pez a sus nalgas le va dando.
Triste final, después que ya no hay vida
el placer de vivir va disfrutando.
Epigrama
A
la columnista; digo, calumnista, de un periódico hispano en el estado de la
Florida
Sus escritos, señora Nurka o Nurko,
más que en español están en turco.
¿El tema? Siempre el mismo: nada, nada.
¡Y al pie su horrible foto engalanada!
En eso de decir nada es usted terca
(como en lo de esparcir el venenito),
es la mista terquedad conque la puerca
año tras año nos ofrece algún puerquito.
No se puede precisar cuál es el surco
que calienta su semilla envenenada
o si cobra aquí o al lado de la cerca.
Y en esto francamente me bifurco:
¿Pues cómo puede el señor de la mesada
pagar cual río lo que es sólo una alberca.