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miércoles, 21 de junio de 2017

El pacificador




Joyce Kilmer


Pierde su libertad defendiendo la ajena,
Ata su voluntad con brillante cadena. 
Va a borrar con su sangre, sereno y consciente, 
Las manchas de Kultura de Guillermo y su gente. 
Para evitar dolores, siempre heroico y callado. 
Dolores cruentos sufre, valeroso el soldado. 
Tiene que ser guerrero para acabar la guerra
Y concluir la lucha que ensangrenta la tierra. 
Cuando la noche eterna llega, artera y falaz,
Muere con la esperanza de que venga la paz. 
¿Qué le importa la muerte? La libertad es viva
Y no puede haber paz si la deja cautiva!
La Libertad defiente, desafiando al infierno. 
Y con su valentía detiene el fuego eterno. 
Desde la Santa Cruz, de espinas coronado, 
Sonríe al Capitán, Adelante, Soldado!
Que concluirá la guerra, verá la paz el mundo
Y callarán los Hunos con silencio profundo. 


Traducción de Maria Luisa Milanés



Diario de la Marina, 10 de junio de 1927. 


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