viernes, 16 de noviembre de 2018

Los rostros náufragos


Luis Miguel Nava

La sustancia del desierto es la del mar, que difiere de él apenas por el grado de aclaramiento. El mar surge al término de un proceso en el que el desierto es una de las fases o, más concretamente, su cristalización. Si se atiende a que el lugar donde ese aclaramiento se produce es nuestro espíritu, no puede causar ninguna extrañeza hechos como, por ejemplo, el que la presencia del desierto sea advertida por quien, como los marineros, tenga un íntimo contacto con el mar.

Lo que yo conozco del mar, lo debo, sin embargo, más que a cualquier otra experiencia, a cuerpos donde la nitidez de las aguas sobrepasa muchas veces la de los propios rasgos fisionómicos; no es raro, basta una breve caricia, u otro contacto aún más discreto, para sentir como son de avasalladoras esas aguas, a la superficie de las cuales parecen a punto de hundirse los rostros náufragos.

No obstante, también yo me he dado cuenta de la clandestina presencia del desierto, lo que me lleva a compararlo a aquella ropa que persiste en irrumpir en la piel de quien por eso nunca se logra desnudar por completo.


Os rostros náufragos 

A substância do deserto é o mar, que dele difere apenas pelo grau de apuramento. O mar surge no termo dum processo em que o deserto é uma das fases ou, mais concretamente, a sua cristalização. Se se atender a que o lugar onde esse apuramento se produz é o nosso espírito, não poderão causar qualquer estranheza factos como, por exemplo, o de a presença do deserto ser notada por quem, como os marinheiros, tenha um íntimo contacto com o mar. 

O que eu do mar conheço, devo-o contudo, mais do que qualquer outra experiência, a corpos onde a nitidez das águas ultrapassa muitas vezes a dos próprios traços fisionômicos; não raro, basta uma breve carícia, ou outro contacto ainda mais discreto, para sentir como são avassaladoras essas águas, à superfície das quais parecem prestes a afundar-se os rostos náufragos.

Não obstante, também já eu me apercebi da clandestina presença do deserto, o que me leva a compará-lo àquela roupa que persiste em irromper na pele de quem por isso nunca por completo se consegue desnudar. 


Traducción Pedro Marqués de Armas 


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