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lunes, 20 de noviembre de 2017

Dos poemas


Nelo Risi


Telediario

De pie en el círculo de sombra
como salvajes alrededor del fuego
entra afablemente en la familia
alguna imagen de exterminio
Así cada noche teoriza
la violencia de la historia.

                                    (1961)

Una sola familia

El obrero engorda la máquina
la máquina engorda al patrón
de noche ambos se asoman
a un balcón que da a la fábrica
nuestra fábrica dice el patrón
el obrero prefiere callar

                                     (1960)


Telegiornale

Stando nel cerchio d'ombra
come selvaggi intorno al fuoco
bonariamente entra in famiglia
qualche immagine di sterminio.
Così ogni sera si teorizza
la violenza della storia.

                                      (1961)

Una sola famiglia

L'operaio ingrassa la macchina
la macchina ingrassa il padrone
entrambi si affacciano a sera
a un balcone che dà sulla fabbrica
la nostra fabbrica dice il padrone
l'operaio preferisce tacere.

                                       (1960)


Trad. Pedro Marqués de Armas


sábado, 18 de noviembre de 2017

POST SCRIPTUM




Leonardo Sinisgalli


Alguno goza en el huerto
su hora de satisfacción,
algún enfurecido escribe versos
entre las cestas de nueces,
alguno raspa el sarro de los barriles
hasta el fondo. A media edad
el poeta sobrevive. Su suerte
duró un respiro, un destello
su gracia.



POST SCRIPTUM

Qualcuno gode nell'orto
la sua ora di delizia,
qualcuno forsennato
scrive versi tra le ceste di noci,
qualcuno raschia il tartaro dalle botti
nei sottani. A mezza età
il poeta sopravvive. La sua fortuna
durò un soffio, un lampo
la sua grazia.


Versión Pedro Marqués de Armas


viernes, 17 de noviembre de 2017

Las jóvenes parejas



Luciano Erba

Las jóvenes parejas de postguerra
almorzábamos en espacios triangulares
en apartamentos próximos a la feria
las ventanas tenían círculos en las cortinas
el mobiliario era lineal, con pocos libros
el invitado que trajo el chianti
que bebíamos en vasos de vidrio verde
fue el primer siciliano en mi vida
éramos su modelo de desarrollo.


Le giovani coppie

Le giovani coppie del dopoquerra
pranzavano in spazi triangolari
in appartamenti vicini alla fiera
i vetri avevano cerchi alle tendine
i mobili erano lineari, con pochi libri
l´invitato che aveva portato del chianti
bevevamo in bicchieri di vetro verde
era il primo siciliano della mia vita
noi eravamo il suo modello di sviluppo.


Versión Pedro Marqués de Armas


martes, 14 de noviembre de 2017

Lucania



Leonardo Sinisgalli


Al peregrino que asoma en un cruce de caminos
a quien desciende por el estrecho de los Alburni
o hace el viaje de las ovejas junto a la costa de la Sierra,
al buitre que corta de tajo el horizonte
con un reptil en las garras, al soldado, al emigrante,
a quien regresa de los santuarios o del exilio, al que duerme
en los rediles, al cabrero, al colono, al vendedor,
la Lucania abre sus tierras rasas
sus valles donde los ríos fluyen lentos
como ríos de polvo.

En mi dolorosa provincia, el espíritu del silencio
está en todas partes. De Elea a Metaponto,
sofisticado y de oro, problemático y sutil,
devora el aceite en las iglesias, pone la capucha
en las casas, hace al monje en la gruta, crece
con la hierba en los umbrales de viejos pueblos devastados.

El sol en ángulo sobre los laureles, el sol bueno
con los cuernos grandes, el paladar fragante,
el sol ávido de niños, ¡aquí están las plazas!
Tiene el paso del buey perezoso, y sobre la hierba
sobre los pedernales deja grandes manchones
llenos de larvas.

Tierra de madres gordas, de padres oscuros
y lustrosos como esqueletos, llena de gallos
y de perros, de bosques y piedra caliza, tierra
magra donde el trigo crece a duras penas
(carosella, granoturco, granofino)
y el vino no es rutilante (menta
del Agri, basilico del Basento)
y la aceituna tiene el sabor del olvido,
el sabor del llanto

En un aire volcánico, fuertemente incendiable
los árboles respiran con palpitaciones inusuales;
el roble hace crecer los troncos con la sustancia del cielo.
Montones de escombros intactos por siglos:
nadie mueve una piedra para no horrorizarse.
Debajo de cada piedra, digo, el infierno tiene su ombligo.
Solo un muchacho puede apoyarse en los bordes 
del abismo para apoderarse del néctar 
entre matorrales plagados de mosquitos 
y tarántulas.

Yo regresaré vivo bajo tus lluvias rojas,
regresaré sin culpa para golpear el tambor,
atar el mulo a la puerta,
recolectar caracoles en los huertos.
¿Oiré humear los rastrojos, la pulpa,
las fosas, oiré al mirlo cantar
bajo los lechos, oiré a la gata
cantar sobre las tumbas?


Lucania


Al pellegrino che s’affaccia ai suoi valichi
a chi scende la stretta degli Alburni
o fa il cammino dele pecore lungo le coste della Serra,
al nibbio che rompe il filo dell’orizzonte
con un rettile negli artigli, all’emigrante, al soldato,
a chi torna dai santuari o dall’esilio, a chi dorme
negli ovili, al pastore, al mezzadro, al mercante
la Lucania apre le sue lande,
le sue valli dove i fiumi scorrono lenti
come fiumi di polvere.

Lo spirito del silenzio sta nei luoghi
della mia dolorosa provincia. Da Elea a Metaponto,
sofistico e d’oro, problematico e sottile,
divora l’olio nelle chiese, mette il cappuccio
nelle case, fa il monanco nella grotte, cresce
con l’erba alle soglie dei vecchi paesi franati.

Il sole sbieco sui lauri, il sole buono
con le grandi corna, l’odorosa palato,
il sole avido di bambini, ecco le piazze!
Ha il passo pigro del bue, e sull’erba
sule selci lascia le grandi chiazze
zeppe di larve

Terra di mammane grasse, di padri scuri
e lustri come scheletri, piena di galli
e di cani, di boschi e di calcare, terra
magra dove il grano cresce a stento
(carosella, granturco, granofino)
e il vino non è squillante (menta
dell’Agri, basilico del Basento)
e l’uliva ha il gusto dell’oblio,
il sapore del pianto.

In un’aria vulcanica, fortemente accensibile,
gli alberi respirano con un palpito inconsueto;
le querce ingrossano i ceppi con la sostanza del cielo.
Cumuli di macerie restano intatte per secoli:
nessuno rivolta una pietra per non inorridire.
Sotto ogni pietra, dico, ha l’inferno il suo ombelico.
Solo un ragazzo può sporgersi agli orli
dell’abisso per cogliere il nettare
tra i cespi brulicanti di zanzare
e di tarantole.

Io tornerò vivo sotto le tue piogge rosse,
tornerò senza colpe a battere il tamburo,
a legare il mulo alla porta,
a raccogliere lumache negli orti.
Udrò fumare le stoppie, le sterpaie,
le fosse, udrò il merlo cantare
sotto i letti, udrò la gatta
cantare sui sepolcri?


Versión Pedro Marqués de Armas



Los plátanos de la avenida



Nelo Risi


Los plátanos de la avenida
hacen de pantalla
a la farola, cortan
hojas sobre mi catre
en la oscuridad cuento ovejas
si juego si hablo si como
ni siquiera lo noto pero
no es la primera vez
que lo siento agigantarse

Se me cierran los ojos
y no puedo dormirme
temo que se adormezca
incluso la respiración; la vigilo
la contengo con miedo
¡regresa aliento regresa! –hasta
que soplo tras soplo
el tapón se atenúa
la mente se distrae...

La respiración vuelve habitual.


I platani del viale

I platani del viale
fanno da paralume
al lampione, ritagliano
foglie sul mio lettino
nel buio conto le pecorine
se gioco se parlo se mangio
neanche me ne accorgo però
non è la prima volta
che lo sento ingigantire.

Mi si chiudono gli occhi
e non riesco a dormire
temo che si addormenti
anche il respiro; lo spio
lo trattengo ne ho terrore
torna respiro torna! fin-
chè un soffio dopo l'altro
l'inciampo si attenua
la mente si distrae...

Il respiro ritorna abituale.


Versión Pedro Marqués de Armas


viernes, 10 de noviembre de 2017

Manos


Luciano Erba


Manos que te acariciaron la cabeza
manos de curas de tías de verduleros
mano del compañero de escuela
que escribía con tinta verde
manos de Berta secas por el viento
si colgaba la ropa sobre el cordel
anchas manos polacas
que trozaban la madera en el Arbeit Lager
manos y dedos desgarbados
de los amigos hindúes
mano descarnada
que toma la pluma para firmar
mano que llega de noche
acaricia la gata más negra.


Mani

Mani che ti hanno accarezzato sopra la testa
mani di preti di zie di ortolani
mano del compagno di scuola
che scriveva in inchiostro verde
mani di Berta asciugate dal vento
se appendeva il bucato sopra i fili
larghe mani polacche
che spaccavano la legna nell’Arbeit Lager
mani e dita affusolate
degli amici indiani
mano scarnita
che prendi la penna per firmare
mano che arriva la sera
accarezzi la gatta più nera.



Traducción: Pedro Marqués de Armas



viernes, 20 de octubre de 2017

Los errantes



Jean Lorrain

I
Sombríos exasperados, bebedores de ilusiones, cazadores extenuados de quimeras enervantes, ¿a dónde corréis así, hijos malditos por vuestras madres, con esos negros coágulos de sangre en vuestros harapos?
II
...Y en la sombría estepa, presa de las visiones, la banda de los proscritos de trazos patibularios, responde, designando los cielos crepusculares: marchamos hacia allá abajo, hacia los postreros rayos solares!
III
¿Y hacia donde corréis vosotras, pálidas vírgenes moribundas, fijando un sueño ausente de vuestros ojos agrandados; y vosotras, vosotras que parecéis sombras crepusculares, mujeres de pies sangrantes y de mamas agotadas?
IV
¿Hacia dónde corréis en banda a la caída del día, sobre esta tierra inculta y estas hierbas mustias? Y el tropel mudo y triste responde en sordo coro: ¡Ay, ay!... Nosotras vamos hacia el amor, hacia el amor para el que nacimos, y que, sin embargo, no conocemos todavía!
V
Sobre sus pasos, medio ocultos en la sombra de los cálices y los hábitos, con los dedos del pie desnudos, con los ojos ardientes bajo la cogulla oscura, la plegaria en los labios, sobre el ritmo pesado y áspero de la marcha al suplicio, avanza un tropel de monjes flagelantes.
VI
Vosotros, que en el sufrimiento habéis puesto vuestro goce, que desprecias el amor y condenáis los cálices de las flores, los besos de las mujeres y los senos blancos!
VII
¿Qué hacéis en la derrota humana, monjes que desdeñáis el vino, la carne y el oro? Sobre el paso de los proscritos, y entre el aire tibio todavía del desfile amoroso de las mujeres; junto a los flotantes mechones de aulagas, batidos cruelmente por el viento del Norte, ¿qué hace vuestro odio? ¿Qué hacéis vosotros mismos, tan lejos de vuestras celdas?
VIII
...Y los monjes, alejándose en el frío crepúsculo, exclamaron con voz llena: Nosotros vamos marchando hacia la muerte!
IX
En mitad de las filas, tres mujeres llevan un crucifijo de plata velado de negro, y cada una agita en la sombra un incensario, y cada una desgrana místicas palabras...
X
Tal desfila el cortejo... Yo le veo aún moverse, y serpentear largo tiempo, muy largo tiempo, entre las hierbas locas. ¡Y no hay una sola aureola sobre esas frentes descarnadas! ¡El Cristo de plata no derrama una sola claridad sobre la interminable noche de los errantes!


Traducción: José Manuel Poveda

El Pensil, Santiago de Cuba, núm. 3, 15 de octubre 1909

jueves, 12 de octubre de 2017

El estanque muerto



Jean Lorrain

Como un lejano estanque bañado en luz de luna,
mi pretérito emerge en la sombra del olvido.
Entre los juncos, mi alma, despojo envilecido,
se corrompe en el agua amarillenta y bruna.

Las creencias de antaño se esfuman una a una,
y en el suave horizonte que ya ha palidecido,
vagas voces de trompa, eco desfallecido
que estremece el silencio adormido en la duna.

Oh lívida visión! Oh estanque crepuscular!
Sueña en paz! Llora en vano, legendario cantar,
nostalgiero de estíos que ya no volverán!

Con las frentes sangrantes, las esperanzas muertas,
de gladiolos ajados y de lises cubiertas,
a tu son hechicero jamás despertarán.



 L'étang mort

Comme un lointain étang baigné de clair de lune,
Le passé m'apparaît dans l'ombre de l'oubli.
Mon âme, entre les joncs, cadavre enseveli,
S'y corrompt lentement dans l'eau jaunâtre et brune.

Les croyances d'antan s'effeuillent une à une,
Tandis qu'à l'horizon suavement pâli,
Un vague appel de cor, un murmure affaibli
Fait vibrer le silence endormi sur la dune.

O blême vision, étang crépusculaire,
Songe en paix. Pleure en vain, olifant légendaire,
O nostalgique écho des étés révolus !

Un trou saignant au front, les Espérances fées
De longs glaïeuls flétris et de lys morts coiffées,
Au son charmeur du cor ne s'éveilleront plus.


Traducción de José Manuel Poveda

El Pensil, Año II, Núm. 17, 31 de agosto de 1910, p. 195; José Manuel Poveda. Obra poética, Letras Cubanas, 1988, p. 257. 

sábado, 30 de septiembre de 2017

El niño que se duerme


                                                                       

Charles Péguy

Nada es tan bello como un niño que se duerme haciendo su plegaria, 
   dice Dios.
Yo os lo digo: nada es tan bello en el mundo.
Yo no he visto jamás nada tan bello en el mundo.
Y no obstante yo he visto todas las bellezas del mundo.
Y yo me conozco. Mi creación reboza de bellezas.
Mi creación rebosa maravillas.
Son tantas que no se sabe dónde colocarlas.
Yo he visto millones y millones de astros rodar bajo mis pies 
  como la arena del mar.
Los días estivales de junio, de julio y de agosto.
Yo he visto las noches de invierno posadas como un manto.
Yo he visto las noches de estío calmas y dulces como una caída 
   del paraíso,
Consteladas de estrellas.
Yo he visto los collados de Mosa y las iglesias que son mis propias casas.
Y Paris y Reims y Rouen y las catedrales que son mis propios palacios 
    y mis castillos.
Tan bellos que los guardaría en el cielo.
Yo he visto la capital del reino y Roma capital de la cristiandad.
He oído cantar la misa y las triunfantes vísperas.
Y he visto los llanos y valles de Francia
Que son más bellos que todo.
Yo he visto la profunda mar, la foresta profunda, y el corazón 
    profundo del hombre.
Yo he visto los corazones devorados de amor durante vidas enteras.
Perdidos de caridad,
Ardiendo como llamas.
Yo he visto a los mártires henchidos de fe
Tenerse como una roca sobre el potro,
Bajo los dientes de hierro
(Como un soldado que se mantuviese firme toda la vida,
Por la fe,
Por su general (aparentemente) ausente).
Yo he visto a los mártires flamear como antorchas
Preparándose así las palmas siempre verdes.
Y yo he visto brotar bajos las garras de hierro
Gotas de sangre que resplandecían como diamantes.
Y yo he visto brotar las lágrimas de amor
Que durarán más tiempo que las estrellas del cielo
Y yo he visto las miradas de súplica, las miradas de ternura,
Perdida de caridad,
Que brillarán eternamente en noches y noches.
Y yo he visto las vidas enteras, del nacimiento a la muerte,
Del bautismo al viático,
Desenlazarse como una bella madeja de lana.
Y yo lo digo, dice Dios, no conozco nada tan bello en todo el mundo
Como un niño que se duerme haciendo su plegaria.
Bajo el ala de un ángel guardián.
Y que sonríe a los ángeles comenzando a dormirse;
Y que ya confunde todo y no comprende más nada;
Y introduce las palabras del Padre Nuestro, revueltas y extraviadas 
    en las palabras del Te Saludo, María.
Mientras que un velo desciende ya sobre sus párpados,
El velo de la noche sobre su mirada y sobre su voz.
Yo he visto los más grandes santos. Pues bien, yo os lo digo,
No he visto jamás nada tan gracioso y en consecuencia no conozco 
  nada tan bello en el mundo 
Como ese niño que se duerme haciendo su plegaria
(Como ese pequeño ser que se duerme de confianza)
Y que mezcla su Padre Nuestro con su Te Saludo, María
Nada es tan bello, y es al mismo tiempo un punto
En el que la Santa Virgen está acorde conmigo.
Y bien puedo decir que es el único punto en que estamos de acuerdo.
Pues generalmente tenemos pareceres opuestos,
Porque ella está hecha para la misericordia.
Y está bien que yo sea para la justicia.


Fragmento de “El misterio de los Santos Inocentes”, en Clavileño, núm. 2, septiembre de 1943. 


Traducción de Gastón Baquero




lunes, 18 de septiembre de 2017

Brisa Marina




Stéphane Mallarmé

La carne es triste, ¡ay!, y todo lo he leído.
¡Huir! ¡Huir! Presiento que en lo desconocido
de espuma y cielo, ebrios los pájaros se alejan.
Nada, ni los jardines que los ojos reflejan
sujetará este pecho, náufrago en mar abierta
¡oh, noches!, ni en mi lámpara la claridad desierta
sobre la virgen página que esconde su blancura,
y ni la fresca esposa con el hijo en el seno.
¡He de partir al fin! Zarpe el barco, y sereno
meza en busca de exóticos climas su arboladura.
Un hastío reseco ya de crueles anhelos
aún sueña en el último adiós de los pañuelos.
¡Quién sabe si los mástiles, tempestades buscando,
se doblarán al viento sobre el naufragio, cuando
perdidos floten sin islotes ni derroteros!...
¡Mas oye, oh corazón, cantar los marineros!


Brise marine

La chair est triste, hélas! et j’ai lu tous les livres.
Fuir! là-bas fuir! Je sens que des oiseaux sont ivres
D’être parmi l’écume inconnue et les cieux!
Rien, ni les vieux jardins reflétés par les yeux
Ne retiendra ce cœur qui dans la mer se trempe
Ô nuits! ni la clarté déserte de ma lampe
Sur le vide papier que la blancheur défend,
Et ni la jeune femme allaitant son enfant.
Je partirai! Steamer balançant ta mâture
Lève l’ancre pour une exotique nature!
Un Ennui, désolé par les cruels espoirs,
Croit encore à l’adieu suprême des mouchoirs!
Et, peut-être, les mâts, invitant les orages
Sont-ils de ceux qu’un vent penche sur les naufrages
Perdus, sans mâts, sans mâts, ni fertiles îlots…
Mais, ô mon cœur, entends le chant des matelots!


Traducción de Alfonso Reyes


Clavileño, núm. 3, octubre de 1942. 

sábado, 9 de septiembre de 2017

Retrato de pintores, Antoine van Dyck



Marcel Proust


La pasión una dulce fiereza, gracia noble de las cosas
que brillan en los ojos, terciopelos y bosques.
Bello lenguaje aprendido de modales y gestos,
hereditario orgullo de damas y de reyes.
Tú triunfas, Van Dyck, príncipe de los gestos calmosos,
en todos los seres bellos que pronto van a morir,
en toda bella mano que todavía sabe entreabrirse.
Sin dudarlo, ¿qué importa? ella te tiende las manos.
Descanso de caballeros, bajo los pinos, cerca de las olas,
calmosas como ellos, como ellos muy cerca del sollozo.
Infantes reales ya magníficos y graves,
trajes abandonados, sombreros de guerreras plumas,
y joyas en que llora, onda a través del fuego,
la amargura del llanto que hace plenas las almas
más lejanas para que nos lleguen así hasta los ojos.
Y tú por encima de todos, paseante precioso,
en camisa azul pálido, en la cintura apoyada la mano,
en la otra un fruto repleto arrancado de las ramas.
Yo sueño sin comprender tus gestos y tus ojos:
De pie, pero reposado, en este oscuro asilo,
Duque de Richmond, ¿joven sabio o tonto encantado?
Así te contemplo siempre: un zafiro en tu cuello
tiene el mismo fuego dulce que tu mirada calmosa.


Traducción: José Lezama Lima


«Retrato de pintores: Alberto Guyp (sic), Antoine Watteau y Antoine van Dyck», Nadie parecía, Nº 7, marzo-abril 1943, p.12.


domingo, 3 de septiembre de 2017

Retrato de pintores, Antoine Watteau


Marcel Proust 


Antoine Watteau

Gesticulante crepúsculo los árboles y los rostros,
Con su manto azul bajo su máscara incierta.
Polvo de besos rodando bocas cansadas…
Lo vago trocado en ternura, y de pronto, lejanía.

La mascarada, otra lejana melancolía,
hace el gesto de amar más falso, triste y encantador.
Capricho de poeta, o prudencia de amante,
el amor que necesita de sabios ornamentos,
coloca barcas, paladeos, silencios y música.


Antoine Watteau

Crépuscule grimant les arbres et les faces,
Avec son manteau bleu, sous son masque incertain;
Poussière de baisers autour des bouches lasses...
Le vague devient tendre, et le tout près, lointain.

La mascarade, autre lointain mélancolique,
Fait le geste d'aimer plus faux, triste et charmant.
Caprice de poète -ou prudence d'amant,
L'amour ayant besoin d'être orné savamment-
Voici barques, goûters, silences et musique.


Traducción: José Lezama Lima


«Retrato de pintores: Alberto Guyp (sic), Antoine Watteau y Antoine van Dyck», Nadie parecía, Nº 7, marzo-abril 1943, p.12.

sábado, 2 de septiembre de 2017

Retratos de pintores, Albert Cuyp



Marcel Proust


Sol declinante disuelto en el aire límpido
que un velo de ramas grises enturbia como el agua,
humedad de oro, nimbo en la frente del buey o del álamo,
incienso azul de los bellos días humeantes en las colinas
o salina de claridad estancada en el cielo vacío.
Los caballeros se detienen, pluma rosa al sombrero,
la mano al costado, al aire azul que sonrosa sus pieles
infla ligeramente sus finos crespos rubios,
y atraídos por los ardientes bosques, las frescas ondas,
-sin enturbiar con su trote los rebaños de bueyes
somnolientos en una niebla de pausas y oro pálido-,
caminan respirando esos minutos profundos.


Traducción: José Lezama Lima


 «Retrato de pintores: Alberto Guyp (sic), Antoine Watteau y Antoine van Dyck», Nadie parecía, Nº 7, marzo-abril 1943, p.12.